El violín (etimología: del italiano violino, diminutivo de
viola o viella) es un instrumento de cuerda frotada que tiene cuatro cuerdas.
Es el más pequeño y agudo de la familia de los instrumentos de cuerda clásicos,
que incluye la viola, el violonchelo y el contrabajo, los cuales, salvo el
contrabajo, son derivados todos de las violas medievales, en especial de la
fídula.
En los violines antiguos, las cuerdas eran de tripa1 . Hoy
pueden ser también de metal o de tripa entorchada con aluminio, plata o acero;
la cuerda en mi, la más aguda ―llamada cantino― es directamente un hilo de
acero, y, ocasionalmente, de oro. En la actualidad se están fabricando cuerdas
de materiales sintéticos que tienden a reunir la sonoridad lograda por la
flexibilidad de la tripa y la resistencia de los metales.
Además del efecto logrado por el arco, se pueden conseguir
otros efectos: pizzicato (pellizcando las cuerdas como si se tratase de una
guitarra, pero no con la misma posición), trémolo (moviendo el arco arriba y
abajo muy rápido), vibrato (haciendo vibrar los dedos sobre las cuerdas),
glissando (moviendo la mano izquierda arriba y abajo sobre las cuerdas), col
legno (tocando con la parte de madera del arco), sul ponticello (tocando prácticamente
sobre el puente).
Las partituras de música para violín usan casi siempre la
clave de sol, llamada antiguamente «clave de violín».

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