El término música tiene su origen del latín “musica” que a
su vez deriva del término griego “mousike” y que hacía referencia a la
educación del espíritu la cual era colocada bajo la advocación de las musas de
las artes.
Puede decirse que la música es el arte que consiste en dotar
a los sonidos y los silencios de una cierta organización. El resultado de este
orden resulta lógico, coherente y agradable al oído.
Existen diversos principios que permiten llevar a cabo esta
organización de los sonidos y silencios. La armonía, la melodía y el ritmo, por
citar tres elementos, son cuestiones que deben tenerse en cuenta a la hora de
generar música.
Lo que hace un músico, ya sea profesional, aficionado o
hasta improvisado, es tratar de generar alguna sensación en el oyente. La
creación musical estimula la percepción del ser humano y puede desde entretener
a la persona hasta aportarle algún tipo de información.
Cuando un cuerpo vibra, produce un movimiento que modifica
la presión y se transmite en el aire, pudiendo ser captado por el oído. Eso es,
ni más ni menos, que un sonido. Cuando no hay sonido, nos encontramos con el
silencio (que, a diferencia de lo que uno podría pensar, nunca puede ser
absoluto debido a la existencia de la atmósfera).
La música, en definitiva, consiste en combinar sonidos y
silencios. Los sonidos, a su vez, pueden ser infinitos, ya que es posible
trabajar con innumerables variaciones de duración, intensidad, altura o timbre.

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